Nuestra identidad

Somos las Carmelitas Misioneras, hijas de Francisco Palau. Quien conoce un poco a Francisco, sabrá cuál es nuestra misión en el mundo, pues su espíritu misionero, fuerte y enérgico, fue transmitido por él a esta parcela de la Iglesia que es nuestra Congregación.

Francisco Palau, nació en Aytona, España, en 1811 y ya, desde muy joven, demostró una gran pasión por Cristo y por los necesitados; respondiendo a su llamado, ingresó al Carmelo, donde asimiló un carisma rico en espiritualidad, oración y contemplación, y donde gestó un incansable compromiso misionero, pese a las múltiples persecuciones de que fue víctima la Iglesia durante su juventud y madurez; comprometido con la causa de los pobres, los enfermos y la difusión de su amor por la Iglesia, decidió fundar una Congregación Religiosa que conjugara en sí misma, la vida contemplativa heredada del Carmelo, y la misión apostólica anhelada por su gente; con muchas dificultades y contrariedades, surgimos las Carmelitas Misioneras, quienes fieles al fundador y siguiendo sus huellas, somos presencia viva de Cristo, allí donde la Iglesia nos necesite.

Estamos en lugares fuertes de misión, donde los grupos armados al margen de la ley, han acabado con las esperanzas de los pueblos: acompañamos esta dura realidad y tratamos de ser faro que ilumina la oscuridad y la desesperanza; hacemos presencia en parroquias, siendo partícipes de la vida de pequeñas iglesias, compartiendo luchas y anhelos: participamos en la catequesis, herencia también de nuestro Fundador, en la formación de líderes religiosos y sociales; apoyamos proyectos solidarios, en actividades como comedores para niños y ancianos; tenemos una fuerte presencia en la formación integral de la niñez y juventud a través de la escuela católica, con nuestros Colegios que han sido pilares de la sociedad a través de muchos años. Acompañamos el dolor de los enfermos a través del el servicio de enfermería, casas de la salud y visita a los hogares donde hay personas en situaciones difíciles, para ofrecerles un acompañamiento espiritual y material.

A través de grupos juveniles, convivencias, misiones, y encuentros diversos, brindamos un acompañamiento personal a las jóvenes que están buscando una orientación para sus vidas y que sienten que el Señor las llama a realizarse como mujeres y como seres útiles a la sociedad; tenemos nuestras casas de formación, donde se va clarificando este llamado y donde ellas mismas pueden reforzar su deseo de entregar la vida al servicio de los demás. Igualmente contamos con casas llenas de gozo y de fuerza misionera, donde las hermanas mayores que ya no son capaces de salir, con la experiencia de los años y la fuerza interior que las invade, viven rodeadas de cuidados y cariño, en oración constante y en testimonio alegre del deber cumplido.

Así es la vida en la Provincia Nuestra Señora de las Virtudes, conformada por 37 comunidades pequeñas, dispersas por pueblos de Colombia, Ecuador, México y Brasil, dando testimonio de fraternidad, alegría, y el gozo de una vocación heredada de Francisco Palau, sostenida por la presencia de la Virgen María y entregada totalmente al Señor en servicio de los demás.