Laicos

Una de las fuerzas vivas en la actividad misionera de Francisco Palau, fue el trabajo codo a codo con la gente de su pueblo. Él, como líder, supo delegar en sus amigos, feligreses, sacerdotes y gente del común, aquellos trabajos indispensables para la buena marcha de la misión. Hoy, el término para aclarar el trabajo con otros se denomina “Misión compartida”:

«Debido a las nuevas situaciones, no pocos institutos han llegado a la convicción de que su carisma puede ser compartido con los laicos. Estos son invitados, por tanto, a participar de manera más intensa en la espiritualidad y la misión del instituto mismo. En continuidad con las experiencias históricas de las diversas Órdenes seculares o Terceras Órdenes, se puede decir que se ha comenzado un nuevo capítulo, rico en esperanzas, en la historia de las relaciones entre las personas consagradas y el laicado» (Juan Pablo II, Exhortación apostólica Vita Consecrata, 54)

Posteriormente (2007), la Congregación para la Educación Católica elaboró un importante documento titulado “Educar juntos en la escuela católica”. Misión compartida de personas consagradas y fieles laicos, donde se decía, entre otras cosas: «El poder compartir la misma misión educativa en la pluralidad de personas, de vocaciones y de estados de vida es, sin duda, un aspecto importante de la escuela católica en su participación en la dinámica misionera de la Iglesia y en la apertura de la comunión eclesial hacia el mundo. En esta óptica, una primera y preciosa aportación viene dada por la comunión entre laicos y consagrados en la escuela» (Congregación para la Educación Católica, «Educar juntos en la escuela católica. Misión compartida de personas consagradas y fieles laicos», 8 de septiembre de 2007).

Nuestra tarea en este sentido ha ido dando sus frutos, de ahí que contemos en todas nuestras Instituciones y sitios de Pastoral, con laicos que apoyan y refuerzan nuestra misión.